01 julio 2013

De-Re-construyendo

A veces se tienen que demoler buques insignia, lugares de recuerdos, memoria, queridos... para construir nuevas estructuras, más sólidas, más actuales, más seguras, que cumplan los requisitos de seguridad, ergonomía que exigen los nuevos tiempos...

Esto me ha venido a la cabeza al ver las fotos que saqué en los exteriores de la Escuela de Ingenieros, el día en que celebramos Ikasblogak 2013. ¿Una metáfora? No sé si estaría usando bien la palabra... no me avergüenza, no obstante, saber poco, de metáforas o de otras muchas cosas. Es más, me gusta saber que no sé para querer aprender más.




En el exterior, a la izquierda, a medio hacer, San Mames Barria, a la izquierda  escombros y publicidad... en rojo... y blanco. ¡Qué simbólico!

El contexto es importante. El lugar donde trabajamos, donde nos divertimos influye en lo que hacemos. Son las inercias, los hábitos adquiridos. La escuela, las aulas, los berritzegunes, la administración... necesitan ser re-de-construidos para poder tomar aire, mirar afuera, respirar y cambiar, avanzar.

Va a ser complicado pedir prestadas las máquinas que están demoliendo el viejo San Mamés, pero, tal vez, las personas que habitamos los espacios (obsoletos para las nuevas funciones) podemos quitar algunas cosas y añadir otras, tirar algún mueble viejo y poner otro más acorde a las nuevas tareas...

Las personas también podemos de-re-construirnos... Es un proceso de incertidumbre, de dudas, de dolor a veces, pero es la propia vida, el curso de sus acontecimientos, la que ayuda a desprender, a replantear, ajustar...

Las personas-docentes, (a veces a mí me cuesta separar ambas palabras) también  podemos quitarnos el karma de lo-se-todo y todo-lo-debo-controlar, la retahíla aprendida (estos alumnos/as no vienen educados como debieran, esta sociedad no nos toma en cuenta...), contagiada de unos a otros, sin darnos casi cuenta, con acento de verdad absoluta, inamovible, destructora, paralizante, perniciosa, constante, inquietante... Desprendernos de estas mochilas, de esa pesada carga autoimpuesta y ,sin complejos, pensar en encontrarnos más a gusto en otra piel, menos constreñida y predecible, es de-re-construirnos. Es pensar en la sociedad en la que vivimos, puede ser también el camino para reorientar las prioridades, comprender las necesidades, estar atentos a lo importante, cumplir con nuestro rol que ,creo, es clave para estos tiempos, para estos/as alumnos/as, para esta crisis, para estas sinrazones que nos acosan a los docentes desde leyes injustas y excluyentes ...

En definitiva, si tras más de 100 años sirviéndonos se ha podido de-re-construir un nuevo estadio ¿no podemos construir nosotros una nueva docencia, un renovado/a ser docente que aúne, considere a todos/as, reflexione, innove, colabore, crea en sus alumnos/as y disponga de un código deontológico?

Yo creo que es posible, porque nuestra profesión es importante, nuestro trabajo no es un trabajo más, estamos ayudando a construir el futuro, pero sobre todo, estamos ayudando al presente de quienes están bajo nuestro cuidado.


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