23 junio 2009

Sanjuanadas en mi barrio

Ahora ya no creo que vea sanjuanadas como las de mi época de niña. En los años 70, en mi barrio, un barrio obrero, esta noche significaba varias cosas, como ahora, supongo:

-El fin de las clases
-El olor a verano y descanso
-La noche en la que, con 7 u 8 años, teníamos permiso para estar en la calle hasta muy tarde.

Quince días antes de esta noche comenzaba la "batalla". Cada barrio teníamos nuestro lugar y nuestra sanjuanada. Eso quería decir que había que hacerla lo más grande y espectacular que se pudiera, siempre vigilando que no nos "robaran" nuestros trastos desvencijados que hacían de monumento, pelín grotesco, al esfuerzo de la chavalería (que dirían en Vaya Semanita). Había momentos duros, peleas, persecuciones, que siempre ha habido aprovechados del esfuerzo ajeno...

Solíamos llegar casa, en esa labor de recogida, negros como el "tizón", nuestra madre se enfadaba , con la boca pequeña, y nosotros encantados con la tarea común. Los vecinos aprovechaban a desprenderse de muebles viejos, algunos, pocos , de sus libros de texto...

Luego venía ir pidiendo por las casas para la merendola. Éso era muy importante. Si recogíamos suficiente (hay que ver, pero por lo que recuerdo, éramos bastante honrados con lo recaudado) se lo dábamos a alguna vecina que, con bastante paciencia, nos preparaba chocolate con bizcochos. Otras veces, le tocaba a nuestra madre...
Creo que nos resultaba más excitante y divertido todo ese previo que la propia noche.

Cuando llegaba el día, nos conteníamos porque no podía ser nuestra hogera la primera en arder. Había que aguantar y comprobar, después, que fuera la que más ardía, la que mejor se veía, la que más tiempo duraba..
Mientras nos ásabamos con el calor, bebíamos el chocolate, comíamos los bizcochos y jugábamos alrededor.
 
Imagen obtenida de Nueva Acrópolis

Si lo pienso ahora, con la forma de  pensar actual y con la edad, éramos bastante inconscientes, se hacían supercerca de las casas, eran enormes (bueno, igual me lo parecía a mí)...
Con los años, se fueron prohibiendo las zonas más peligrosas, se edificó, se hicieron parques... y ya no quedaban lugares para hacerla.
Esta noche, con la ventana abierta, y sin haber anochecido, he olido a humo... Todavía quedan sitios donde  celebrar la noche de San Juan.